Los cactus son plantas raras pero bonitas. Siempre que nos encontramos con una de estas, nos advierten que tengamos cuidado al tocarlas por miedo a lastimarnos, aunque esto no será un problema esta vez, ya que este cactus no nos "pinchará".
Necesitarás:
- piedras de río
- maceta
- tierra
- pintura acrílica (blanca y diferentes tonalidades de verde)
- píncel
- marcador de cd blanco
Primero, pinta las piedras de canto rodado más grandes con la pintura blanca. Cuando hayan secado, dale otra capa de pintura, aunque esta vez con verde. Esto le dará un tono más vibrante.
Una vez ya pintadas las piedras, dibuja con el marcador blanco las espinas del cactus. Puedes hacer rayas, puntos, asteriscos, etc.
Ahora, simplemente llena la maceta de tierra y ubica allí las piedras de forma que queden como un cactus. Rellena los espacios libres con piedras más chicas.
¡Ya tienes tu cactus!

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